Sociabilización y educación del gatito

IMG-20171213-WA0002Este documento debe servir de guía y ayuda para una correcta sociabilización y educación del gatito para que se adapte a su nuevo hogar con mayor facilidad y evitar el desarrollo de problemas de conducta. El término ”problemas de conducta” se utiliza para describir cualquier comportamiento mostrado por un animal, en este caso un gato, que moleste al humano con el que convive, como por ejemplo la agresividad. Los problemas de conducta son importantes por varias razones: (1) razón más común de abandono, (2) desde el punto de vista de la salud pública, las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques de gatos no deben ser subestimadas y (3) los problemas de comportamiento pueden afectar negativamente al bienestar de los animales, sobre todo cuando son consecuencia del estrés o la ansiedad.

Espacio

En primer lugar prepararemos un espacio en la casa para el gato. Este debe tener todo lo necesario para el animal, comida, agua, lugar de ocultación/cama, arenero y rascador. Una vez haya pasado un tiempo prudencial y el animal esté adaptado podrán recolocarse la comida, el agua y el rascador en otro lugar, es preferible no modificar la ubicación del arenero o cama. Colocar el agua y la comida en espacios separados es deseable.

Alimentación

La cantidad de pienso que recibirá en animal debe ser acorde a su peso y edad. Se le podrá dar todo en una toma o dividirla en 2, el gato debe aprender a administrarse el alimento. Siempre debe tener agua fresca y limpia disponible. Podrá darse un poco de comida húmeda algún día a la semana si se desea. No alimentar al gato con nada que no sea específico para su especie.

Limpieza del arenero

Se debe mantener el arenero limpio. Si es posible, retirar a diario las deposiciones y orines (arena compactada). Cambiar toda la arena y fregar el arenero cada 15 días aproximadamente.

Sociabilización a humanos

El periodo sensible en gatitos se produce entre la segunda y séptima semana de edad. Aprenden a comunicarse, afiliarse y crear vínculos con personas. Una buena sociabilización reduce el riesgo de agresividad de autodefensa. Se entiende que cuando  un gatito llega a nuestro hogar ya es sociable a humanos, depende de nosotros el no tener una mala conducta hacia ellos para que no reviertan. La capacidad para comunicarse socialmente con humanos necesita mantenimiento, pueden perder la sociabilidad.

Protección de muebles

Muchos gatos tienden a arañar sillas, sofás, cortinas… Esto no es nada deseable para el propietario de la casa. En primer lugar debemos proteger el objeto que araña, ya sea ocultándolo o colocando una sábana o similar encima. Después debemos averiguar por qué el gato realiza esa acción.

  • Afilarse las uñas: si esta es la razón, el gato estará tranquilo y nada excitado mientras araña el objeto. Es corregible dándole al gato un rascador y enseñándole a usarlo. Colocaremos el rascador junto al objeto en cuestión, cuando el gato se acerque para arañar el objeto empujaremos delicadamente al gato hacia el rascador. También podemos jugar con el gato en el rascador, usando juguetes adecuados. No a todos los gatos les gusta los mismo rascadores, los hay verticales, horizontales, alfombras, etc.
  • Frustración, estrés, falta de juego: si cuando el gato araña el objeto se muestra excitado y, además, nosotros le reñimos o similar, el gato suele salir corriendo dando pequeños brincos. En nuestra frustración encuentran su diversión. Los pasos a seguir son los mismos que en el caso anterior, pero en primer lugar debemos aumentar el tiempo de juego con el gato en las primeras horas de la mañana y a última hora de la tarde.

Aprender a modular sus respuestas (autocontrol)

Es la madre la que enseña esta aptitud golpeando la nariz del gatito y arañándole la barriga con las patas traseras cuando éste magnifica una respuesta. También tiene un factor genético. Nosotros no podemos ni debemos enseñarles de esta manera, pero tenemos otros medios. Ante todo jamás reñiremos, gritaremos o golpearemos al gato (ni siquiera un “cate” en el culo). En el siguiente apartado se enumerarán tipos clásicos de agresividad que la acogida puede observar en el gato.

Tipos de agresividad felina más comunes que se producen en el ambiente de un hogar

Se debe considerar al individuo en su ecosistema, a las personas que convivan con él, el ambiente físico y a otras mascotas. Desde el punto de vista del gato, un humano puede ser un individuo conocido al que está unido, un amigo, un objeto-presa o un predador, por lo que cualquier tipo de agresividad puede ser dirigida hacia él.

  • Agresividad en el juego: una serie de posturas en los gatitos están asociadas con el juego de lucha. Si bien los efectos exactos del juego siguen siendo desconocidos, algunas teorías indican que son prácticas para las necesidades futuras, fortalecer los músculos, desarrollar la coordinación ojo-músculo, y aprender el autocontrol. A medida que los gatitos crecen, la agresividad en el juego aumenta y finalmente lleva a la dispersión de la camada. En gatos adultos caseros, el juego no tiene motivación agresiva ni emociones intensas. Puede causar daño si el gato carece de autocontrol, no realiza suficiente ejercicio o por condicionamiento operante. Modo de actuación: bajo ningún concepto jugar con el gato usando las manos, siempre se deben usar juguetes apropiados, como pelotas unidas a un palo mediante una cuerda. No permitir comportamientos agresivos, retirar la atención y reorientación hacia juguetes adecuados. Una recomendación alternativa que funciona para muchas personas es introducir otro gato de aproximadamente la misma edad de manera que el juego se produce entre los gatos en lugar de la participación de la persona.
  • Agresividad inducida por miedo (autodefensa): la acción agresiva es proporcional al peligro percibido. Involucra emociones (miedo, irritación…) y cognición (memoria de experiencias pasadas, sociabilización y aprendizaje). El peligro se correlaciona con la proximidad de la amenaza (distancia de seguridad) y con la distancia crítica del gato (distancia a la que el animal agrede). En general un gato prefiere evitar una confrontación de participar. Las pautas observadas cuando la intensidad de miedo es baja son: postura baja, orejas aplastadas, midriasis, piloerección y vocalizaciones (gruñidos, siseos…). Cuando la intensidad de miedo es alta el gato adquiere una postura ventral a lateral, tiene los dientes a descubierto y las garras expuestas. La agresividad de autodefensa está condicionada por el condicionamiento clásico y operante. Modo de actuación: es importante reconocer situaciones que pueden inducir miedo al gato y evitarlas. Prevenir la exposición a circunstancias que provocan la agresión temerosa es clave para resolver el problema. Cuando la situación particular no puede ser evitada, es muy deseable sacar al gato de la estancia. Si el gato experimenta una situación de miedo, es mejor evitar al gato que tratar de calmarlo, ya que puede derivar a agresividad redirigida.
  • Agresión inducida por caricias: hay gatos que reaccionan con agresividad a las caricias, ya sea por un exceso o por tocar zonas del cuerpo “prohibidas” (cola, barriga…). Cada individuo posee una tolerancia diferente a las caricias. Una hipótesis podría ser que varias vías neurológicas del tacto y el dolor (vías espinotalámica y espinorreticular) son las mismas y que el contacto físico repetido puede inducir la excitación, agitación, dolor y, en ocasiones, electricidad estática. En este tipo de agresividad se producen cambios posturales tales como tensión muscular, orejas aplanadas, midriasis, cola retorcida de forma rígida y gruñidos. No es un comportamiento impredecible. Modo de actuación: si el gato sufre ansiedad requiere algo más que desensibilización y contra-condicionamiento. En primer lugar hay que respetar la voluntad del gato a no ser tocado. Después puede realizarse un contra-condicionamiento acariciando al gato en zonas que él tolere y premiarlo con comida. Poco a poco puede ir aumentando la zona acariciada siempre observando el comportamiento del gato y deteniendo las caricias ante el menor cambio postural, además de los premios.
  • Agresividad redirigida: no es un tipo de agresión con una secuencia específica o contexto de activación. Cualquier tipo de agresión puede ser redirigida. Cuando un gato se irrita, normalmente dirige la agresión hacia la fuente que lo desencadenó. Sin embargo, si el gato no es capaz de llegar a la fuente dirigirá la agresión hacia algo que esté muy cerca. Por ejemplo, cuando un gato ve otro gato, se molesta por la introducción de un nuevo perro o está angustiado por un olor o ruido fuerte, busca a un propietario, perro, gato u otro animal para agredirlo. En gatos, la asociación hecha entre una víctima y un evento estresante puede ser conservada durante mucho tiempo, incluso si la víctima no tenía nada que ver con el estímulo adverso. Cada vez que el gato está alrededor de la víctima, recuerda del incidente y puede agredir de nuevo. Modo de actuación: la prevención puede ser más fácil que el tratamiento en algunos casos. Es importante que la persona no intente calmar al gato mientras esté alterado. El tratamiento más comúnmente prescrito es la separación a largo plazo del gato y su objetivo. Si la intención es atenuar o acabar con la respuesta del gato usando solamente la separación y la evitación, la cantidad de tiempo requerido podría ser considerable.

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